Los tiburones poseen una excelente visión, estudios de laboratorios han demostrado que se sienten atraídos por los objetos brillantes y evitan los colores apagados.
Sus ojos tienen, como los de todos los vertebrados, iris, lente, y retina.
Se encuentran movidos por tres pares de músculos.
La retina contiene bastones y cono; parece ser que están adaptados a la luz tenue.
El tamaño y posición de estos ojos varía considerablemente: los tiburones relativamente inactivos, de aguas poco profundas, poseen ojos que normalmente miden menos del 1% de la longitud total del animal, mientras que las especies predadoras más activas poseen ojos bastantes más grandes.
La mayoría de los escualos no poseen párpados móviles, aunque algunos, como la familia de los Carcharínidos, presentan membrana nictitante que recubre el ojo en el momento de morder a sus presas para evitar daños.
No necesitan los párpados para lubricar los ojos, ni para reducir la cantidad de luz que les entra; abriendo y cerrando las pupilas, los tiburones regulan la cantidad de luz q necesitan.
Quizás, uno de los rasgos más remarcables de los ojos de estos seres vivos, sea una serie de placas reflectantes (el tapetum lucidum), situadas detrás de la retina; funcionan como espejo, reflejando de nuevo parte de la luz que ha entrado en el ojo hacia las células fotorreceptoras, así se incrementa la sensibilidad del ojo y se produce un brillo similar al que podemos observar en los gatos.
Las especies que habitan aguas muy cristalinas y muy luminosas pueden oscurecer el tapetum con pigmentos. La lente es casi esférica y rígida.
Algunas pueden enfocar objetos acercando o alejando la lente de la retina, de modo similar a como lo haría una cámara fotográfica.
Detrás de cada ojo hay un espiráculo.
Poseen un afinado sentido del olfato que utilizan para guiarse hasta sus presas.
viernes, 19 de febrero de 2010
Sistema digestivo, muscular, circulatorio, respiratorio y excretor.
SISTEMA DIGESTIVO.
Parece ser que las mandíbulas de los tiburones primitivos derivaron de una modificación del primer arco branquial y poseían poco movimiento. Probablemente fueron predadores pelágicos activos, pero sus largas mandíbulas y puntiagudos dientes estaban más adaptados para agarrar y desgarrar a sus presas que para cortar o serrar como ocurre en las formas más modernas.
Posteriormente las mandíbulas se acortaron, ganando en potencia y los dientes se modificaron para cortar y aplastar (lo que les permitió alimentarse de moluscos y otros invertebrados).
El paso evolutivo más importante fue la separación de la mandíbula superior del cráneo, permitió mayor movilidad y la posibilidad de poder proyectar la mandíbula hacia fuera.
La posición ventral de las mandíbulas de los tiburones modernos resultó del acortamiento de las mismas, junto a la expansión de la nariz.
Los dientes evolucionaron a partir de las escamas placoideas, generalmente son muy numerosos y se sitúan en el borde de la boca, típicamente tienen varias cúspides cortantes, pero también pueden ser como navajas con los bordes aserrados. Están insertos en la piel de las encías, no encontrándose fijados en las mandíbulas como ocurre en los peces óseos.
SISTEMA MUSCULAR.
Básicamente tienen dos grupos de músculos: el rojo y el blanco.
En un tiburón típico, el músculo rojo se encuentra justo debajo de la piel, tienen una excelente irrigación y realiza la oxidación aeróbica; su función seria la de mantener la natación lenta de crucero.
El músculo blanco esta muy poco irrigado, funciona de manera anaeróbica y se utiliza en los rápidos y cortos sprints.
Los músculos del cuerpo y de la cola son segmentarios y sirven para producir las ondulaciones laterales del tronco y de la cola, necesarios para la natación.
En la región de las aletas pares, branquiales y de los órganos de la cabeza, hay músculos mas especializados.
Los dientes viejos son empujados hacia fuera de las encías, donde se rompen. Sirven para sujetar las presas, pero no tienen una función masticadora.
La cavidad bucal se continúa con una faringe ancha, a cuyos lados están las aberturas que conducen a las hendiduras branquiales y a los espiráculos que les permiten respirar estando inmóviles o semienterrados, después se encuentra el esófago que desemboca al estómago, (con forma de “J”) este termina en un músculo circular, la válvula pilórica, a continuación encontramos un intestino valvular recto y corto que se prolonga hasta el ano.
El intestino, que recibe secreciones del hígado y páncreas, posee un complicado repliegue que recibe el nombre de “válvula espiral” y sirve para disminuir la velocidad del paso del alimento y aumentar la superficie digestiva y de absorción del intestino.
El aceite del voluminoso hígado, constituye por término medio el 20% del peso del animal, permitiendo una importante ayuda a la flotabilidad de este grupo carente de vejiga natatoria que ha de nadar continuamente para no hundirse.
SISTEMA CIRCULATORIO.
El corazón se encuentra situado debajo de la región branquial, en un saco que es el pericardio. Está formado por un seno venoso dorsal con las paredes delgadas que va seguido de la aurícula, un ventrículo de paredes gruesas y el cono arterioso.
Toda la sangre que pasa por el corazón es pobre en oxígeno.
El sistema circulatorio tiene varios pares de arcos aórticos, aorta dorsal y ventral, sistemas porta-renal y porta-hepático.
SISTEMA RESPIRATORIO.
Las especies pelágicas nadan con la boca y las hendiduras branquiales abiertas, de modo que el agua fluye sobre las branquias.
Es las especies bentónicas el agua entra por la boca, mediante la contracción de las bolsas branquiales se expulsa a través de las hendiduras branquiales. Las branquias tienen numerosos filamentos alargados que contienen capilares por donde la sangre fluye en dirección opuesta a la corriente de agua, esta especie de “contracorriente” hace que la absorción del oxígeno y la descarga del dióxido de carbono por parte de la sangre sea más eficiente.
SISTEMA EXCRETOR.
Los únicos vertebrados que pueden retener la urea son los peces cartilaginosos. Sus branquias son impermeables a esta sustancia y los túbulos nefríticos de sus riñones son capaces de hacer regresar la urea a la sangre, de este modo pueden retener de un 2 a un 25% de cloruro y crea en la sangre, consiguiendo que ésta y los líquidos de su organismo sean ligeramente hipertónicos respecto al agua de mar.
Absorben algo de agua por las branquias y la bucofarínge, por lo que no necesitan beber. La eliminación de la orina es pequeña.
Parece ser que las mandíbulas de los tiburones primitivos derivaron de una modificación del primer arco branquial y poseían poco movimiento. Probablemente fueron predadores pelágicos activos, pero sus largas mandíbulas y puntiagudos dientes estaban más adaptados para agarrar y desgarrar a sus presas que para cortar o serrar como ocurre en las formas más modernas.
Posteriormente las mandíbulas se acortaron, ganando en potencia y los dientes se modificaron para cortar y aplastar (lo que les permitió alimentarse de moluscos y otros invertebrados).
El paso evolutivo más importante fue la separación de la mandíbula superior del cráneo, permitió mayor movilidad y la posibilidad de poder proyectar la mandíbula hacia fuera.
La posición ventral de las mandíbulas de los tiburones modernos resultó del acortamiento de las mismas, junto a la expansión de la nariz.
Los dientes evolucionaron a partir de las escamas placoideas, generalmente son muy numerosos y se sitúan en el borde de la boca, típicamente tienen varias cúspides cortantes, pero también pueden ser como navajas con los bordes aserrados. Están insertos en la piel de las encías, no encontrándose fijados en las mandíbulas como ocurre en los peces óseos.
SISTEMA MUSCULAR.
Básicamente tienen dos grupos de músculos: el rojo y el blanco.
En un tiburón típico, el músculo rojo se encuentra justo debajo de la piel, tienen una excelente irrigación y realiza la oxidación aeróbica; su función seria la de mantener la natación lenta de crucero.
El músculo blanco esta muy poco irrigado, funciona de manera anaeróbica y se utiliza en los rápidos y cortos sprints.
Los músculos del cuerpo y de la cola son segmentarios y sirven para producir las ondulaciones laterales del tronco y de la cola, necesarios para la natación.
En la región de las aletas pares, branquiales y de los órganos de la cabeza, hay músculos mas especializados.
Los dientes viejos son empujados hacia fuera de las encías, donde se rompen. Sirven para sujetar las presas, pero no tienen una función masticadora.
La cavidad bucal se continúa con una faringe ancha, a cuyos lados están las aberturas que conducen a las hendiduras branquiales y a los espiráculos que les permiten respirar estando inmóviles o semienterrados, después se encuentra el esófago que desemboca al estómago, (con forma de “J”) este termina en un músculo circular, la válvula pilórica, a continuación encontramos un intestino valvular recto y corto que se prolonga hasta el ano.
El intestino, que recibe secreciones del hígado y páncreas, posee un complicado repliegue que recibe el nombre de “válvula espiral” y sirve para disminuir la velocidad del paso del alimento y aumentar la superficie digestiva y de absorción del intestino.
El aceite del voluminoso hígado, constituye por término medio el 20% del peso del animal, permitiendo una importante ayuda a la flotabilidad de este grupo carente de vejiga natatoria que ha de nadar continuamente para no hundirse.
SISTEMA CIRCULATORIO.
El corazón se encuentra situado debajo de la región branquial, en un saco que es el pericardio. Está formado por un seno venoso dorsal con las paredes delgadas que va seguido de la aurícula, un ventrículo de paredes gruesas y el cono arterioso.
Toda la sangre que pasa por el corazón es pobre en oxígeno.
El sistema circulatorio tiene varios pares de arcos aórticos, aorta dorsal y ventral, sistemas porta-renal y porta-hepático.
SISTEMA RESPIRATORIO.
Las especies pelágicas nadan con la boca y las hendiduras branquiales abiertas, de modo que el agua fluye sobre las branquias.
Es las especies bentónicas el agua entra por la boca, mediante la contracción de las bolsas branquiales se expulsa a través de las hendiduras branquiales. Las branquias tienen numerosos filamentos alargados que contienen capilares por donde la sangre fluye en dirección opuesta a la corriente de agua, esta especie de “contracorriente” hace que la absorción del oxígeno y la descarga del dióxido de carbono por parte de la sangre sea más eficiente.
SISTEMA EXCRETOR.
Los únicos vertebrados que pueden retener la urea son los peces cartilaginosos. Sus branquias son impermeables a esta sustancia y los túbulos nefríticos de sus riñones son capaces de hacer regresar la urea a la sangre, de este modo pueden retener de un 2 a un 25% de cloruro y crea en la sangre, consiguiendo que ésta y los líquidos de su organismo sean ligeramente hipertónicos respecto al agua de mar.
Absorben algo de agua por las branquias y la bucofarínge, por lo que no necesitan beber. La eliminación de la orina es pequeña.
lunes, 8 de febrero de 2010
Definición de tiburón.
Es un pez sin espinas, con la boca en la parte inferior, sin escamas, con la piel aspera y gruesa, y varias aperturas branquiales que no están en posición ventral.
domingo, 7 de febrero de 2010
Tienen una serie de características que los diferencian del resto de peces. Por ejemplo, no tienen espinas sino cartílago, carecen de escamas, etc.
Son más antiguos que los dinosaurios.
Hoy unas 400 especies pueblan los mares del planeta. No todos son peligrosos y los hay tan pequeños como una sardina o tan grandes como una ballena.


En las imágenes se puede ver una cría de Rhincodon typus (tiburón ballena), y un fotógrafo muy valiente haciendo fotos a un gran Carcharodon Carcharias (tiburón blanco).
Son más antiguos que los dinosaurios.
Hoy unas 400 especies pueblan los mares del planeta. No todos son peligrosos y los hay tan pequeños como una sardina o tan grandes como una ballena.


En las imágenes se puede ver una cría de Rhincodon typus (tiburón ballena), y un fotógrafo muy valiente haciendo fotos a un gran Carcharodon Carcharias (tiburón blanco).
sábado, 6 de febrero de 2010
Diferencia con los otros peces.
Los condrictios o peces cartilaginosos incluyen a los tiburones, rayas y quimeras.
Hay unas 800 especies vivientes en esta clase. Son carnívoros y localizan a sus presas mediante el sistema de la línea lateral y grandes órganos olfativos.
Poseen un esqueleto cartilaginoso que puede estar más o menos calcificado pero nunca es óseo.
Sus aletas carecen de los radios que se presentan en los peces óseos por lo que no se pueden abatir y permanecen siempre erectas, tan solo las aletas pectorales pueden realizar movimientos de subida y bajada para controlar la flotabilidad.
Las aletas pelvianas están modificadas en el macho como “órganos de cópula” o “pterigópodos”.
Las hendiduras branquiales (de 5 a 7) son visibles desde el exterior, mientras que en los peces óseos están cubiertas por placas.
Poseen piel gruesa, cubierta por escamas placoideas (dentículos dérmicos) que tienen la forma y estructura de un diente.
Tienen cola heterocerca.
Carecen de la vejiga natatoria que generalmente se encuentra en los peces óseos.
Conservan su urea en sangre en proporción notable y ella le sirve para la osmoregulación.
Boca ventral y dos sacos olfatorios que no se abren a la cavidad bucal.
Sentidos del olfato, recepción de vibraciones y electrorrecepción muy desarrollados; visión moderadamente eficaz.
Hay unas 800 especies vivientes en esta clase. Son carnívoros y localizan a sus presas mediante el sistema de la línea lateral y grandes órganos olfativos.
Poseen un esqueleto cartilaginoso que puede estar más o menos calcificado pero nunca es óseo.
Sus aletas carecen de los radios que se presentan en los peces óseos por lo que no se pueden abatir y permanecen siempre erectas, tan solo las aletas pectorales pueden realizar movimientos de subida y bajada para controlar la flotabilidad.
Las aletas pelvianas están modificadas en el macho como “órganos de cópula” o “pterigópodos”.
Las hendiduras branquiales (de 5 a 7) son visibles desde el exterior, mientras que en los peces óseos están cubiertas por placas.
Poseen piel gruesa, cubierta por escamas placoideas (dentículos dérmicos) que tienen la forma y estructura de un diente.
Tienen cola heterocerca.
Carecen de la vejiga natatoria que generalmente se encuentra en los peces óseos.
Conservan su urea en sangre en proporción notable y ella le sirve para la osmoregulación.
Boca ventral y dos sacos olfatorios que no se abren a la cavidad bucal.
Sentidos del olfato, recepción de vibraciones y electrorrecepción muy desarrollados; visión moderadamente eficaz.
viernes, 5 de febrero de 2010
¿Qué son los tiburones?
Una serie de características únicas separan y diferencian a los tiburones del resto de peces.
Algunas estimaciones cifran en 25000 el número de especies vivas de peces que pueblan los mares del planeta; éste es sin duda el grupo de animales superiores que más éxito ha tenido en toda la historia desde el origen de la vida.
De entre los peces, precisamente la de los tiburones es una de las formas más antiguas. Cerca de 400 tipos de tiburones pueblan las aguas de todos los mares del mundo y su antigüedad supera como mucho a los dinosaurios, de hecho algunos restos fósiles de peces casi idénticos a los tiburones actuales tienen unos 400 millones de años, lo que demuestra que estos animales hace mucho tiempo que están en la cima de la evolución. Su forma hidrodinámica perfecta, su nadar lento y equilibrado ratifican que se encuentran cerca de la perfección en forma animal. La diferencia con los otros peces pasa fundamentalmente por el hecho de que los tiburones tienen el esqueleto cartilaginoso, sin espinas.
Además los peces óseos poseen únicamente un par de aberturas branquiales protegidas por unas formaciones duras (opérculos) que comunican las agallas con el exterior.
Por su parte los tiburones presentan de cinco a siete aperturas branquiales protegidas solo por la piel.
Como curiosidad, reseñar que algunos tiburones tienen unas oquedades tras los ojos que les sirven para respirar cuando están quietos o dormidos.
Otras de las diferencias con los peces óseos es la “piel”.
Los tiburones están protegidos por una “piel” gruesa y áspera formada por unas placas o pequeñas escamas llamadas “placoideas”, formaciones protectores de la epidermis de constitución semejante a un diente.
Los dentículos dérmicos están formados por un material similar, dentina-recubierta de esmalte, dejando en su interior una cavidad “pulpar” que contiene unos vasos minúsculos.
También las aletas son muy diferentes a la de los peces óseos. Mientras que los otros peces, en general, pueden mover las aletas, los tiburones no las pueden abatir y las mantienen siempre en su posición, implicando en ellos ciertos cambios en su forma de nadar.
Normalmente los tiburones son incapaces de detenerse de golpe, de frenar una vez lanzados, también les resulta imposible nadar marcha atrás.
Otros rasgos fisiológicos diferentes son: la posición de la boca, que es ventral, la carencia de dientes faríngeos, la cavidad bucal de paso directo al estómago (prácticamente no tienen esófago), carecen de vejiga natatoria y su flotabilidad es negativa, viéndose obligados a nadar constantemente para no hundirse.
Algunas estimaciones cifran en 25000 el número de especies vivas de peces que pueblan los mares del planeta; éste es sin duda el grupo de animales superiores que más éxito ha tenido en toda la historia desde el origen de la vida.
De entre los peces, precisamente la de los tiburones es una de las formas más antiguas. Cerca de 400 tipos de tiburones pueblan las aguas de todos los mares del mundo y su antigüedad supera como mucho a los dinosaurios, de hecho algunos restos fósiles de peces casi idénticos a los tiburones actuales tienen unos 400 millones de años, lo que demuestra que estos animales hace mucho tiempo que están en la cima de la evolución. Su forma hidrodinámica perfecta, su nadar lento y equilibrado ratifican que se encuentran cerca de la perfección en forma animal. La diferencia con los otros peces pasa fundamentalmente por el hecho de que los tiburones tienen el esqueleto cartilaginoso, sin espinas.
Además los peces óseos poseen únicamente un par de aberturas branquiales protegidas por unas formaciones duras (opérculos) que comunican las agallas con el exterior.
Por su parte los tiburones presentan de cinco a siete aperturas branquiales protegidas solo por la piel.
Como curiosidad, reseñar que algunos tiburones tienen unas oquedades tras los ojos que les sirven para respirar cuando están quietos o dormidos.
Otras de las diferencias con los peces óseos es la “piel”.
Los tiburones están protegidos por una “piel” gruesa y áspera formada por unas placas o pequeñas escamas llamadas “placoideas”, formaciones protectores de la epidermis de constitución semejante a un diente.
Los dentículos dérmicos están formados por un material similar, dentina-recubierta de esmalte, dejando en su interior una cavidad “pulpar” que contiene unos vasos minúsculos.
También las aletas son muy diferentes a la de los peces óseos. Mientras que los otros peces, en general, pueden mover las aletas, los tiburones no las pueden abatir y las mantienen siempre en su posición, implicando en ellos ciertos cambios en su forma de nadar.
Normalmente los tiburones son incapaces de detenerse de golpe, de frenar una vez lanzados, también les resulta imposible nadar marcha atrás.
Otros rasgos fisiológicos diferentes son: la posición de la boca, que es ventral, la carencia de dientes faríngeos, la cavidad bucal de paso directo al estómago (prácticamente no tienen esófago), carecen de vejiga natatoria y su flotabilidad es negativa, viéndose obligados a nadar constantemente para no hundirse.
jueves, 4 de febrero de 2010
Tiburones
La limitada percepción humana de lo que supone el concepto “tiburón” nos lleva a imaginar a un ser maligno y perverso que persigue y se come a la gente. Difícilmente podemos concebir tiburones pequeños, cariñosos, sociables o inteligentes. Las películas, las leyendas y nuestra memoria atávica nos hacen relacionar inmediatamente al tiburón con un “monstruo”. Pero la cuestión es algo más compleja y, aunque efectivamente algunas especies de tiburones son capaces de atacar a un ser humano, lo cierto es que la mayoría de estos animales son devorados por los hombres y no al contrario.
Un tiburón nunca será comparable con a los entrañables delfines o las bucólicas ballenas. Resulta casi imposible ponernos ni por un segundo en el lugar de un tiburón, nadando en la oscuridad de la noche en busca de sus congéneres o presas. Todas son incógnitas para nosotros. ¿Cómo se relacionan? ¿Qué piensan o sienten? ¿Cómo se encuentran entre ellos en la inmensidad? ¿Por qué se desplazan durante días o años por todo el globo?
Las cuestiones por resolver son infinitas.
Nosotros creemos ser los herederos de la tierra, los que merecen el cielo o el infierno, dueños y señores de un planeta que llamamos Tierra y que en realidad debería llamarse Océano. Lo cierto es que si la mayor parte de la Tierra está cubierta por agua y si los tiburones llevan nadando aquí 400 millones de años (muchos más que los dinosaurios e infinitamente más que los hombres) ¿no podría ser que los verdaderos amos del planeta fueran en realidad los tiburones?
Tal vez en unos miles o millones de años el hombre solo sea finalmente un recuerdo, un fósil, un desheredado y otro animal extinto.
Observemos con admiración y respeto a tan misteriosos e indómitos animales y disfrutemos de uno de los últimos misterios naturales del mundo.
Un tiburón nunca será comparable con a los entrañables delfines o las bucólicas ballenas. Resulta casi imposible ponernos ni por un segundo en el lugar de un tiburón, nadando en la oscuridad de la noche en busca de sus congéneres o presas. Todas son incógnitas para nosotros. ¿Cómo se relacionan? ¿Qué piensan o sienten? ¿Cómo se encuentran entre ellos en la inmensidad? ¿Por qué se desplazan durante días o años por todo el globo?
Las cuestiones por resolver son infinitas.
Nosotros creemos ser los herederos de la tierra, los que merecen el cielo o el infierno, dueños y señores de un planeta que llamamos Tierra y que en realidad debería llamarse Océano. Lo cierto es que si la mayor parte de la Tierra está cubierta por agua y si los tiburones llevan nadando aquí 400 millones de años (muchos más que los dinosaurios e infinitamente más que los hombres) ¿no podría ser que los verdaderos amos del planeta fueran en realidad los tiburones?
Tal vez en unos miles o millones de años el hombre solo sea finalmente un recuerdo, un fósil, un desheredado y otro animal extinto.
Observemos con admiración y respeto a tan misteriosos e indómitos animales y disfrutemos de uno de los últimos misterios naturales del mundo.
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